No soy mala hierba, solo hierba en mal lugar
jueves, 25 de julio de 2013
Amor, ¿qué significa?, ¿puede conjurarse una maldición así?, no lo sé, pero una vez amé y fui adorada.
Ahora parece ridículo, pero es verdad, yo también amé como un autentica y estúpida romántica. Lo conoci en el lugar menos esperado, entre personas realmente extrañas bueno, la historia es muy larga, basta decir que desde su primer comentario, supe terminamos juntos.
Pasó el tiempo, mucho, y cada día éramos más cercanos. Me importaba lo que pensaba, lo que sentía. Me aleje de amigas y fiestas. Dios me perdone ¡comencé a soñar como sería si nos casáramos y formáramos una familia!
No olvido la sensación, la falta de aire cuando el no estaba, extrañarlo cada momento del día y contar los minutos hasta volver a encontrarnos "casualmente". Preocuparme por su seguridad, en fin, estar dispuesta a dar cada gota de sangre por su felicidad. Sentir como reventaba el corazón de alegría si el era feliz.
Nunca me permitire volver a sentir lo mismo, hablarnos durante horas que para mi eran minutos, hacerle el amor en mi mente entregarme al grado de preferir dar placer antes que recibirlo y comprender que dormir con el hombre que amas es más que sexo, es una epifanía, un instante sagrado por el que valia la pena morir. Creí en la posibilidad de la existencia de Dios estando con el.
Así es, era perfecto, amaba y me sentía amada. Dirán que no existe la relación ideal, pero les juro él era mi hombre ideal. Un día supe que me habían domesticado y no me importó, estaba a gusto, cómoda con esa posición, quería compartir mi vida con el, con mi compañero, amante y mejor amigo, el padre de nuestros tres hijos.
Pero como ya habrán adivinado, la belleza en este mundo dura poco, repentinamente todo acabó. El se fue. Solamente existían dos formas en que la vida hubiera podido arrebatármelo sin que yo luchara con el alma por el. Una era la muerte, la otra forma fue en la que el decidió irse. No pude oponerme, todavía duele y se me hiela la sangre en las venas al recordar sus palabras de despedida, cuando le replique un débil y patético, " ..Y como amigos?".
Lo que contestó me lo reservo, no es mi intención hacerlo odioso a quien pueda leer esto. Otra en mi lugar por lo menos le habría insultado, pero yo no, no pude, ¿como hubiera podido si lo adoraba con la pasión de la mujer más estupidamente enamorada.
La niña aprendió su lección. ¿Vale la pena enamorarse?, ¿vale la pena arriesgarse a sufrir?, sí, lo vale. Pero nunca volverás a ser la misma. Amar de verdad te pone en una situación difícil, vulnerable, porque esa persona en la que más confías, es en cierto sentido dueña de ti. El amor es como una dulce y frágil paloma, que repentinamente puede mostrar un par de afilados colmillos y morderte. No puedes defenderte de algo así, solamente queda sangrar, llorar y esperar que lo que te haya arrancado te permita seguir viviendo.
No soy una nena llorona, no me quejo. Me divertí bastante y la pase bien el tiempo que duró. Sin embargo, a veces, Sentada en alguna cafetería, mirando a las parejas reír y conversar, les garantizo que daría lo que me queda de vida por sentir, una vez más, lo que es hablar de amor con el hombre de tu vida, mientras el te promete con la creación como testigo, que te amara para siempre.
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